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La
Colondra |
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¡EL PRIMER EXPEDIENTE X MEDIEVAL! Cómo un despiste amoroso unió Soria con Tarazona bajo tierra ¿Quién dijo que el transporte urgente y la mensajería instantánea los inventaron las multinacionales modernas? En pleno siglo XI, cuando no había satélites, ni mapas geológicos, ni mucho menos WhatsApp, los habitantes de la comarca del Moncayo ya se comunicaban por canales subterráneos de la forma más inesperada: ¡tirando vajilla al agua!
Esta es la fascinante (y un tanto gamberra) historia de la Leyenda de la Colondra
(o Colodra), un relato que mezcla amor rural, espionaje hidráulico medieval, venganzas moriscas y una mujer con más arrestos que todo un ejército entero.
Dos enamorados y un vaso viajero
La historia nos sitúa en Añavieja
(Soria), donde un modesto pastor llamado Sebastián
vivía un romance con su amada, Justina
. Como prueba de su amor, Sebastián le regaló a la moza una colondra, un recipiente de madera típico de la época para beber agua.
Un buen día, a Justina se le cayó el dichoso vaso a las profundidades de la Laguna de Añavieja
. Cualquiera habría pensado que la vasija se perdería para siempre en el fango, pero la naturaleza tenía otros planes. Días después, Sebastián se encontraba a kilómetros de allí, regando en el Ojo de San Juan de Tarazona
(Zaragoza), cuando vio algo flotando... ¡Era la colondra de su novia!
Sin quererlo, el despiste de Justina acababa de descubrir el secreto mejor guardado del Moncayo: las aguas de la laguna soriana viajaban por túneles subterráneos ocultos hasta brotar en pleno corazón de Tarazona.
Secretos de estado y un chantaje histórico
Por aquel entonces, Tarazona estaba bajo dominio musulmán. Al enterarse los gobernantes moros de que el agua de sus huertas dependía directamente de un manantial situado en tierras cristianas (Soria), entraron en pánico. Consideraron el hallazgo un secreto de estado. Para evitar que los cristianos cortaran el flujo del agua, capturaron al pobre Sebastián y lo torturaron hasta la muerte para que no soplara el secreto.
Pero no contaban con la furia de Justina
. Al ver que le habían arrebatado a su amado, la brava mujer se plantó ante las autoridades de la época y les lanzó un órdago histórico: si no hacían justicia, taponaría con lana y pellejos el sumidero de la Laguna de Añavieja, dejando a toda Tarazona completamente seca. Ante semejante amenaza de "guerra hidrológica", los gobernantes tuvieron que ceder.
Spinoza, Einstein y la fontanería medieval
Mientras Einstein y Spinoza buscaban la explicación de la naturaleza y del universo en la filosofía, en nuestras tierras se solucionaban los misterios de la ciencia a base de ingenio, amor y amenazas de sequía.
El genial meme de nuestro colaborador Villa Flauta
(que podéis ver ilustrando esta crónica) refleja a la perfección este triángulo de la historia: Justina con su vasija en Soria, Sebastián alucinando con el agua en Tarazona, y el gran misterio de la física resuelto a la manera tradicional aragonesa y soriana.
https://pateandoespaña.es/archivo7/espana/todas%20las%20ciudades/Anavieja.html La Leyenda de la Colondra Durante el siglo XI, en los finales de la dominación árabe, época marcada por la importancia del dominio del agua y el enfrentamiento entre moros y cristianos, vivió Sebastián, un cristiano que se dedicaba al pastoreo en Añavieja, y cuya maestría en la elaboración de objetos y recipientes como colodras y gaitas, era conocida. Sebastián inició una relación amorosa con Justina, aunque poco duraría su felicidad, ya que debía marchar a trabajar a Tarazona. Así que antes de partir, regaló a su amada una de las colodras que él mismo hacía. Se despidió y se marchó. Ya en su nuevo destino, comenzó a trabajar como criado de un cristiano en una huerta cercana al Ojo de San Juan. Estando un día regando, observó que el agua arrastraba un extraño objeto. Lo limpió y con gran sorpresa advirtió que era la colodra que poco antes había regalado a Justina. Sebastián, preocupado, le mando recado y su amada le explicó cómo la colodra se le había caído, en un descuido, en la laguna de Añavieja. Sebastián, asombrado, relató lo ocurrido a sus amos, quienes concluyeron que las aguas de San Juan tenían su origen el la laguna de Añavieja. Acordaron no revelar este hecho, pero de todas formas llegó a oídos de los moros que, temerosos de que los cristianos cortaran el suministro de agua en Castilla y de ese modo quedasen sus huertas sin regar, intentaron arrancar el secreto al bueno de Sebastián, quien, al igual que sus amos, no confesó. Los moros, terriblemente enfadados, comenzaron a perseguir y maltratar a los cristianos, provocando su sublevación. El enfrentamiento se resolvió a favor de los moros y Sebastián fue colgado. Algún tiempo después, Justina desafió a los moros, amenazándoles con cortar el agua del Ojo de San Juan y arruinar sus haciendas. Así consiguió que los moros, que por entonces dominaban la ciudad, fueran más tolerantes con los cristianos. Nota (1): Una colodra es un recipiente un tanto especial; se denomina así a las vasijas de madera en que se tiene el vino que se vende al por menor, a los vasos rústicos de cuerno, y a unos barreños de madera que usan los pastores para ordeñar ovejas, cabras y vacas. Nota (2): La denominación "Ojo de San Juan" se debe a los moriscos aragoneses, que llamaban "ojo" a las fuentes por la forma redonda del orificio de salida de sus aguas. Después se le añadiría "de San Juan" por la ermita dedicada al Bautista. fuente:http://www.geocities.com/TheTropics/2577/index.html
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